#TestimonioRecidar: Lorena Rodríguez, nuestra casera de Recidar

Lorena Rodríguez es una mujer venezolana que llegó a Lima hace un par de meses. Originaria de la ciudad de El Tigre, en el estado venezolano de Anzuategui, le tomó seis días transportarse por tierra para llegar a Lima. Luego de haber atravesado Colombia, Ecuador, y el norte del país, pudo encontrarse con su esposo en la capital del país. Vive con su esposo y su hija menor de dieciocho años. Tiene un hijo mayor que sigue en Venezuela.

“Como vine con pocas cosas, y casi nada de ropa, fue un gran alivio haber tenido a Recidar cerca”, comenta Lorena sonriente. Lorena, quien vive cerca, estableció su domicilio cerca del bazar social de Recidar. Fue así como se enteró del trabajo que hacemos y los precios accesibles que brindamos a la gente con pocos recursos. Pronto no sería solamente ropa lo que adquiriría 

“A penas llegada, allá en setiembre, me compré una refrigeradora en Recidar. Fue un alivio no solo para mi uso personal con la comida, sino porque me permitió trabajar”. Si bien es cierto que Lorena afirma que la ciudad la ha “tratado bien” aclara que recibió múltiples comentarios de que por su edad ella no podría conseguir trabajo. “Entonces como no conseguía por ser mujer y tener 46 años, empecé a vender gelatinas a los taxistas. Para eso me sirvió mucho la refrigeradora que compré gracias a Recidar. Sin el bazar social no hubiera podido armar ese pequeño negocio”.

Poco tiempo después Lorena consiguió un trabajo cocinando almuerzos para taxistas junto una amiga suya en San Juan de Miraflores. Al cierre de esta nota su última comida preparada consistió en un rico arroz con pollo. “Es la primera vez que cocinó así tan peruano (risas)”. Sin embargo aclara que normalmente preparan almuerzos de dieta. “Los taxistas están un poco subidos de peso y necesitan comer más sano”.

Además de ropa y la refrigeradora, Lorena también pudo comprarse un colchón en “perfecto estado”. “Antes de comprar el colchón tenía que dormir en uno inflable que ya me estaba causando mucho dolor. Ahora con este colchón que compré en Recidar me siento mucho mejor”.

No obstante, no solo Lorena se benefició de Recidar. Su esposo, que es soldador, consiguió unas botas de seguridad para poder ejercer su trabajo de manera eficiente y segura. Ambos luego compraron una cafetera. Su esposo, al cual ella define como su compañero de vida y cómplice, la toma de la mano mientras ambos sonríen para la foto. “Estoy muy agradecida con Recidar porque nos permite comprar cosas básicas que de otra manera no podríamos. Los precios son accesibles aquí”.

Lorena y su esposo