Las Cachinas: Desigualdad e Inseguridad de la mano

De acuerdo a cifras de diversos estudios como de las organizaciones “Lima, cómo vamos” o el “Barómetro de las Américas”, Lima es una de las ciudades con mayores niveles de inseguridad, principalmente a causa de los robos callejeros. Solo entre noviembre 2017 y abril 2018, al menos 27% de los limeños han sufrido un delito, según datos del INEI.

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¿Pero a dónde va todo lo robado? La mayoría de limeños responderán que dichos objetos terminarán en las denominadas ‘cachinas’. Sabemos casi a ciencia cierta toda la “cadena de valor” de una cachina. “Me roban y lo venden en las cachinas”. Suena hasta gracioso, por lo normalizado de la situación, perolo cierto es que es una situación de lo más preocupante.

Ante estos hechos, nace otra pregunta. Si sabemos que dichos mercados informales y con frecuencia ofrecen productos con orígenes ilegales, ¿Por qué razón persisten en el tiempo? Es aquí dónde aparece una nueva arista del problema: la desigualdad económica que aqueja a nuestro ciudad. En Lima, tenemos aproximadamente 3 millones de personas que sobreviven con presupuestos familiares por debajo del sueldo mínimo. Esta situación, en muchos casos, los obliga a adquirir productos para sus hogares como ropa, calzado, u otros, en estos mercados. Así surge “la demanda” de esta “oferta ilegal” de productos robados, un círculo vicioso que no tiene fin.

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La mayoría de propuestas de los candidatos está ligada a cerrar espacios como los conocidos mercados de Tacora, Las Malvinas, entre otros. Desde Recidar, creemos que las propuestas de solución también deberían estar ligadas a incidir en evitar este consumo ilegal. A través de nuestras operaciones y el apoyo del #Movimiento Recidar, con las donaciones de objetos usados, hemos creado un medio alternativo y formal para un acceso a objetos para estas comunidades. Sin embargo la mentalidad de ilegalidad es un tema que amerita el involucramiento de distintos sectores, y debería empezar por nuestras autoridades. Es en esta intersección de esfuerzos que se pueden gestar soluciones creativas, de la mano de estrategias de sensibilización y/o propuestas alternativas a un mercado formal de objetos usados, accesible para estas comunidades. La pelota está en nuestra cancha.

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